Tercer paso: Legaliza tu proyecto

Hola a tod@s de nuevo.

Si ya tenemos una buena idea, plan de empresa y hemos sopesado los beneficios de utilizar la red para crear nuestro negocio, lo que viene a continuación es una ardua tarea. Me explico, intentaré ser sintético.

Deduzco que casi todos mis lectores son de origen español. No, no soy uno de esos nacionalistas locos. No lo he sido nunca y nunca lo seré. Estoy convencido de ello.

Bueno, nuestra genética española es un tanto peculiar para los negocios, mejor dicho “picara”, ¿os suena el término? La picaresca española, cuánto daño ha hecho al país. Seguro que el autor anónimo de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (1554) fue alguien muy influyente de la época. Basta con ojear la portada de cualquier periódico actual para estar seguro de ello. Al fín y al cabo no hemos cambiado mucho desde entonces.

¿A qué viene esto? Es sencillo. Una vez tengamos la idea y queramos desarrollarla debemos elegir cómo queremos constituirnos legalmente. Las opciones son diversas y aquí es donde debemos lidiar con nuestro gen español, nuestro gen pícaro que nos dirá a modo de pepito grillo: No seas tonto, hazlo en negro. No te constituyas como empresa, no hace falta. Crea una web pirata y ya está. Que te paguen en sobres. Eso está de moda…

En fín, cada palo que aguante su vela. Yo antes era así, ahora no, supongo será la edad. El proceso de constitución de una empresa virtual es idéntico al de las empresas clásicas.  Crear una web o negocio informativo y empezar a funcionar es muy sencillo. Pero este nuevo modelo de negocio también está sujeto a las leyes y normativas vigentes para la creación de cualquier empresa. Toda actividad económica está sujeta a impuestos y obligaciones formales, aunque el gen pícaro induzca a pensar que ya resolveremos los aspectos legales cuando la cosa vaya bien, debemos resolver determinados aspectos legales antes de empezar.

Las formas legales que tenemos son: autónomo, sociedad civil, comunidad de bienes, sociedad limitada, sociedad limitada nueva empresa, sociedad anónima, sociedad limitada laboral, sociedad anónima laboral o cooperativa.

¿Que cuál coges? Eso depende de múltiples factores como tipo de actividad a ejercer, número de promotores, necesidad económica del proyecto, responsabilidades o imagen ante los clientes, son sólo algunos de ellos.

La opción que exige menos trámites y complicaciones para comenzar es constituirse como autónomo. Aunque vuelvo a insistir, es mi opinión y consejo, no lo tomes como norma. Estudia tu situación, infórmate, sopesa pros y contras y por último lánzate.

Recopilamos: buena idea, plan de empresa, elección de cómo constituirnos…ya queda menos para ser dueños de nuestro tiempo y negocio. El nadar entre monedas  como tío Gilito está a la vuelta de la esquina. Nos vemos en la próxima entrega. Hasta pronto…

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